Los sentimientos se deslizan, a veces se refugian
en guaridas de amor, pero cuando emergen
al aire preso o libre, dan el color del mundo, no
del universo inalcanzable sino del mundo chico,
el contorno privado en que nos revolvemos. Gracias
a ellos, a los sentimientos, tomamos conciencia
de que no somos otros, sino nosotros mismos.
Los sentimientos nos otorgan nombre, y con ese
nombre somos lo que somos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario